Una temporada muy especial

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PRENSA ALGODONEROS (Nota: Rubén Benítez. Foto: Cortesía)

GUASAVE.- En los 50 años de historia de Algodoneros de Guasave ha tenido temporadas de toda índole, desde las muy buenas, hasta las muy difíciles, pero en esta ocasión hablaremos de una que fue muy especial, dentro del marco de nuestro 50 Aniversario.

Si bien es cierto que jerárquicamente se podría decir que la mejor campaña sería la del campeonato en la temporada 71-72, sin embargo, hubo una en la que se conjugaron muchos factores, por lo cual, es una de las más destacadas de las que se tenga registro.

UN GRAN DESEMPEÑO

La temporada a la que hacemos referencia es la de 1980-81 de la Liga Mexicana del Pacífico, misma que comenzaron ocho equipos bien armados. Algodoneros fue dirigido por el cubano Tony Oliva, quien contaba con un tremendo róster, pero, sobre todo, con un staff de abridores de primera línea.

Los cinco elementos de ese staff tuvieron un gran desempeño, incluso dos de ellos, lograron el doble dígito de victorias.

Para darse cuenta de la magnitud de ese sólido cuerpo de inicialistas, Alejo Ahumada tuvo una envidiable foja de 12-4, seguido de Pablo Gutiérrez Delfín (11-6), Rafael García (9-5), Hilario Rentería (6-4) y René Chávez, quien quedó en .500 con récord de (4-4).

HAZAÑAS NOTABLES

Sin duda, esos cinco lanzadores se convirtieron en los más temibles de la liga.

Tan fue así, que Rafael García lanzó juego sin hit ni carrera el 29 de noviembre de 1980, en contra de Águilas de Mexicali. Fue la ocasión 16 que un pítcher lanzaba el doble cero en la historia de la LMP.

Otro factor a destacar, fue que Alejo Ahumada se llevó el campeonato de efectividad con 1.42.

Rafael García y Pablo Gutiérrez Delfín fueron los líderes de blanqueadas del circuito, al propinar cinco cada uno.

Todos ellos guiados detrás del plato por Martín Terrazas y Luis Alonso Mendoza, quienes eran los receptores del club.

En conjunto, la verdad que era un espectáculo ver lanzar a estos hombres, que hicieron que la afición saliera contenta cada noche del estadio.

EL BATEO

Si el pitcheo fue algo espectacular, el bateo no se quedó atrás, ya que Tony Oliva contaba con una tremenda ofensiva, en la que trajo refuerzos potentes. Algunos de ellos venían procedentes de Mellizos de Minnesota, que era la organización para la que trabajaba Oliva.

El primer bate de ese equipo fue Alfonso “El Houston” Jiménez (SS); el segundo Ron Washington (3B); el tercero Frank Estes (1B); el cuarto Mark Funderburk (BD); el quinto Willie Norwood (JC); el sexto Eduardo Muñoz (JD); el séptimo Raúl Sánchez (JI); el octavo Víctor Manuel López (2B) y el noveno Martín Terrazas (C).

También estuvieron el cátcher Luis Alonso Mendoza, Armando Lara, así como Roy Clark y Anthony Hills, quienes no terminaron la temporada, según lo documenta el prestigiado historiador Rubén “El Choco” Quiñonez.

Un bateo muy explosivo, que era el dolor de los lanzadores rivales, en cada parque que se presentaban.

No por nada, Mark Funderburk, fue el líder de dobletes esa campaña, con 18, mientras que Ron Washington, fue el mejor de la liga en triples, con cuatro.

¡VAYA CURIOSIDAD!

Ya se mencionó que Rafael García le lanzó un juego sin hit ni carrera a Águilas de Mexicali, el 29 de noviembre del 80.

Pues en algo que no es común observar, y tomando en cuenta la poderosa ofensiva que tenía Algodoneros, un día después le regresaron la afrenta.

Para nada es fácil ver que en una misma serie se hayan lanzado dos juegos sin hit ni carrera.

Y es que el 30 de noviembre de ese 1980, Will McEnaney le tiró el doble cero a Algodoneros, con toda y su poderosa ofensiva. Por orden cronológico, fue el juego 17 en la LMP de esa magnitud

¿Difícil de creer?

¿MÁS COINCIDENCIAS?

La temporada 80-81 inició el 7 de octubre de 1980, y terminó el 30 de enero de 1981, y se jugó en honor a Miguel Leyson Pérez, quien fue un ilustre guasavense que apoyó mucho al deporte.

Curiosamente, el boulevard principal del lugar donde está enclavado el estadio Francisco Carranza Limón, casa de Algodoneros, lleva el nombre de Leyson Pérez.

EL DESARROLLO

Obvio que tan tremendo desempeño del pitcheo y el bateo de Algodoneros lo iba a llevar a tener una gran temporada, lo cual fue así, ya que fue el líder general del torneo con 13 puntos (ocho en la primera vuelta y cinco en la segunda.

Le siguió Yaquis de Ciudad Obregón con 12, así como Naranjeros de Hermosillo (10) y Marineros de Guaymas (10).

Los que se quedaron en el camino fueron Mayos de Navojoa (9), Venados de Mazatlán (8), Águilas de Mexicali (7) y Tomateros de Culiacán (3).

Fueron ocho los equipos participantes, dando una puntuación por vuelta del ocho al uno, en plan descendente.

Calificaron a semifinal directa los cuatro primeros, pero curiosamente, se enfrentaban el uno contra el tres y el dos contra el cuatro.

De esa manera, Algodoneros se midió a Naranjeros, y perdió cuatro juegos a tres, mientras que Obregón despachó a Guaymas cuatro juegos a dos.

En la final, Obregón fue el campeón al superar a Naranjeros cuatro triunfos por tres.

Pese a ello, fue una gran temporada, llena de coincidencias y anécdotas, que hoy recordamos en nuestros Sábados de Historia.

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